Alejandro Palazzo aseguró que dio todo pero hay una gran presión impositiva, los insumos están dolarizados y ellos producen en pesos. Afirmó que cuando se le quemaron los viñedos, el municipio solo le dio 10 bolsas de abono orgánico y al no poder remontar la situación, decidió vender la leña y los alambres. El productor espera que Italia le abra las puertas como Argentina se las abrió a sus abuelos.